Paramount y Disney persiguen una quimera anterior al 'streaming'

Los estudios crearon plataformas de 'streaming' creyendo que establecerían un vínculo estrecho con los espectadores.

Érase una vez, compañías de medios como Paramount y Walt Disney vivían en paz, produciendo contenido y dando licencias al mejor postor. Pero el cuento de hadas terminó cuando los grandes estudios comenzaron a competir ferozmente en el mercado del streaming contra Netflix , creando una saturación de servicios de distribución de video. Ahora, ambas intentan regresar a tiempos mejores.

Paramount Skydance intenta resolver la guerra del streaming mediante la adquisición de Warner Bros. Discovery por 110.000 millones de dólares (96.100 millones de euros). El proceso no está exento de obstáculos: 12 estados norteamericanos, encabezados por California, han presentado una demanda en un tribunal federal para bloquear la operación, alegando que dará lugar a una excesiva concentración tanto en la producción cinematográfica como en la distribución de contenido.

Paramount lo niega. La compañía dirigida por David Ellison , aliado de Donald Trump , afirma que la fusión, aumentará su ebitda total de 12.000 millones de dólares anuales a 18.000 millones gracias al ahorro de costes, lo que la situará en una mejor posición para invertir en un sólido catálogo de estrenos cinematográficos y series de televisión. De esta forma, se convertirá en un mejor rival para grupos como Netflix y YouTube.

Pero ¿y si la respuesta correcta para los inversores no es crecer para ganar la guerra del streaming , sino abandonar por completo esa costosa contienda? Un informe de Wells Fargo publicado el lunes afirma que Disney podría aumentar su capitalización de mercado en un 40% si abandona su servicio directo al consumidor Disney+ y, en su lugar, se centra en la producción y venta de contenido de vídeo.

Es posible que las ventajas de poseer tanto el contenido como la distribución se hayan exagerado. Los estudios crearon plataformas de streaming creyendo que generarían un vínculo estrecho con los espectadores. Pero incluso el poderoso Netflix, pionero del modelo, está sufriendo ahora: sus acciones han caído un 20% este año. Ni siquiera cientos de miles de millones de dólares en inversión garantizan un monopolio en la fidelización de clientes a largo plazo.

El servicio digital de Disney nunca se ha acercado a igualar la rentabilidad de sus estudios. Wells Fargo señala que, tras años de pérdidas, su margen operativo previsto del 13% es menos de la mitad de lo que ganaba el estudio original de Disney en la era anterior al streaming . Antes de que la Casa del Ratón comenzara a invertir de manera agresiva en Disney+, su capitalización de mercado era de 15 veces los beneficios previstos, un 15% más alta que su valoración actual.

Paramount suele atribuir su propio declive constante, que comenzó hace 15 años, a la estrategia de revender gran parte de su catálogo a la naciente Netflix para obtener dinero fácil. Sin embargo, la respuesta ha sido invertir sumas cada vez mayores, tanto en plataformas de streaming como ahora en la adquisición a precio de oro de Warner Bros. Discovery. Puede que Netflix sea el villano del cuento, pero las empresas a las que desplazó son sus propias peores enemigas.

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