
SERGIO SAIZ Nueva York
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SpaceX genera un gran optimismo entre los inversores
Invertir en nuevas empresas durante un año histórico de salidas a Bolsa
SpaceX, OpenAI y Anthropic son las últimas incorporaciones al acrónimo de moda en Wall Street. Tesla deja de ser la pieza más valiosa dentro del patrimonio del individuo más acaudalado del planeta.
De los denominados siete magníficos, únicamente tres mantienen hoy su posición dominante en la nueva etapa bursátil de la inteligencia artificial (IA) que acaba de marcar la masiva oferta pública inicial de SpaceX. Es el momento de los MANGOS, acrónimo que alude a los nuevos títulos más cotizados en la Bolsa estadounidense. Los 'influencers' de Wall Street.
Meta, Nvidia, Google (Alphabet), OpenAI y SpaceX. La disputa por la letra A aún no está resuelta y enfrenta a Amazon y Anthropic, que probablemente debutará en Bolsa este año si se sigue el plan previsto de la firma propietaria de Claude, el principal rival de ChatGPT.
Al principio fueron los FANG, alrededor de 2013. Facebook, Amazon, Netflix y Google eran las figuras destacadas. En 2017 se incorporó Apple: FAANG. En 2023, un analista de Bank of America mencionó por primera vez a los '7 magníficos'.
Netflix salía de la ecuación y se unían a la élite Tesla y Nvidia, que en ese entonces eran solo candidatos a liderar los mercados. También se sumó Microsoft al conjunto que, al fin, obtuvo el reconocimiento que merecía como una de las compañías más grandes del mundo cotizadas, aunque muy cuestionada antes de la pandemia por no haber aprovechado a tiempo el auge de los móviles ni el de las redes sociales.
La quinta revolución
Ahora, Microsoft y Apple vuelven a quedar fuera del grupo de moda, que valora menos el tamaño y más la función de cada entidad en la próxima fase de la inteligencia artificial, es decir, los actores que guiarán la denominada quinta revolución industrial. Tres de los aspirantes ni siquiera estaban listados en Bolsa este año.
La primera en debutar fue SpaceX, organizando la mayor OPV de la historia. Y le seguirán, aunque con valoraciones menos destacadas, OpenAI y Anthropic en los próximos meses, antes de que finalice 2026.
Amazon aún tiene oportunidad de reaccionar, pero, a pesar de su posición dominante en la nube, parece conformarse con un rol secundario en la revolución de la nueva era de la IA como suministrador de infraestructura en lugar de creador de los próximos agentes autónomos en los que ya trabajan empresas como OpenAI, que será su principal valor para su salida a Bolsa. En la carrera por ser un influencer bursátil, Anthropic lleva ventaja en el pulso por la letra A.
Algo parecido ocurre con Microsoft, accionista principal del creador de ChatGPT, que, aunque dispone de Copilot, está lejos de encabezar la quinta revolución. O Apple, que ha tenido que aceptar que su actividad central y en la que no tiene competencia es la fabricación de teléfonos, pero no ha tenido éxito con la IA, para lo que ha terminado por delegar en gigantes como Alphabet.
Los chips que dan vida a robots, la IA autónoma o la economía espacial reclaman su lugar ante la era del software y la computación en la nube. Como en todo cambio generacional, la transición no es inmediata.
Los siete magníficos aún tienen mucho que aportar y conservan el peso y el tamaño bursátil necesarios para seguir moviendo los mercados como solo ellos pueden. No obstante, en términos de popularidad, los MANGOS son los nuevos soberanos de Wall Street, con Nvidia como anfitrión de honor en ambos conjuntos.
Además, los recién llegados tardarán en integrarse en el S&P 500, ya que para conseguirlo requieren cuatro trimestres consecutivos de ganancias, algo que ni SpaceX, ni OpenAI ni Anthropic han alcanzado hasta ahora.
La rentabilidad sigue siendo su principal debilidad. Eso no impide que el centro de gravedad de Wall Street se mueva desde el hardware de consumo y los sistemas operativos hacia la infraestructura que soporta la inteligencia artificial y las nuevas plataformas tecnológicas.
En el caso de Tesla, su declive como una de las reinas de la Bolsa era una clara señal. Solo una puede ser la favorita de Elon Musk y sus seguidores. Ahora, la pieza más valiosa del hombre más rico del mundo es SpaceX, que representa más de la mitad de su fortuna.
Mientras, el fabricante de vehículos eléctricos aprovechará la menor atención de los inversores para fortalecerse tras varios trimestres difíciles y replantear su estrategia futura, con los robotaxis como principal apuesta para recuperar su lugar entre las empresas más innovadoras de la Bolsa.
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